Postremos
Y concederle un sentido a la cuenta regresiva de nuestras vidas. Mejor, tomemos aquel viejo maletín, y quitémosle la rutina a la rutina. Un día, cansados, quizá ancianos o sólo enfermos, nos retiraremos a vivir en una sonrisa cálida de mujer, en un valle, en el temple abrazo de lo estático. Por hoy, fuimos exiliados, y se nos antoja que lo fuimos incluso antes de haber nacido.
Por hoy, sólo pretendemos desaparecer.
1 comentarios:
Me gusta la idea de dejar para el final una sonrisa de mujer, así en la vejez, quizá sólo se pueda vivir ahí...El exilio creo, se manifiesta de manera constante, en la calle, en uno mismo, y eso, creo que me exilio con tus textos, de vez en vez, me reconozco...
Salud...os
Publicar un comentario