Puentes
A Nora Olivar
Te veo, isla; qué digo que mentirme sería hasta cansado: miro esas playas, tus nubes que te rodean, esa tierra que es tu piel, y la deseo. Exilio, pido, exilio es vivir; explorar y dejarte aventurar, esperando quedarse ahí perpetuamente, en tus valles que presiento lluviosos y serenos, tus crispados acantilados de rabias y trasgreciones, tus tormentas de sombrilla al vuelo.
Finalmente, somos dos islas en medio de la esquizoide voltereta del curso de los días, de los autos, los mercados, las tasas de interés, el paso siempre inconcluso de la sangre y sus guerras. Ahí estamos, islas, dije, las islas, soles rojos, esperando de un momento a otro saltar y tendernos un puente.
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