Así
El cielo se recortó en múltiples siluetas citadinas. Así, en la mañana, los pasos tendían crujientes y dolorosamente frios el camino.
«¿Crees que llegaremos?»
La pregunta se deslizó entre los dos, y detuvo las miradas que se derretían sobre la hojarasca y el empedrado del suelo.
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