20080831

sin foto

El problema: es tan fácil tomar una fotografía. Todos vemos la imagen labrada sobre el papel Polaroid. A quién importa cuánto dura. El problema es que es tan fácil apretar el disparador: el fotógrafo deja de existir.

Aquí, una mujer con vestido verde, y observa hacia aquello que a la imagen no le interesa; en esta otra, un montón de leña amontonada. Las dos fotografías dejan en claro que hay un fotógrafo: algo le impulsó a disparar una pila de maderas, así como alguien debe ser esa mujer... pero no podemos nunca conocer al fotógrafo.

La cámara instantánea se construye a través de la imperfección, de la asimetría, de los colores chillantes, las luces mal dirigidas, los bordes mal coloreados, la eternidad agujereada.

Vamos, la belleza vive cuando el trazo fotográfico es invadido por esos focos malenfocados. La belleza cuando el fotógrafo instantáneo dejó de ser.

Fin de la belleza

1 comentarios:

Pepe Prado

Fin de la belleza
El problema: ¿es tan fácil tomar una fotografía?
La imagen se pierde, no hay encuadre, el papel polaroid deja de existir, la maquinaria del disparador se trabó, el vestido verde se torna gris, así, difuminado, evanescente, el color absorbe la mirada, la mirada imperceptible, no te reconozco en el papel, en la piel, ni siquiera hay el menor intento de enfocarte.

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