Salud
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Tuvieron que seguir un camino distinto, alojarse en lugares cada vez menos hospitalarios, dejarse al olvido del hambre y amanecer con aromas más y más fuertes.Sus cabezas lagrimeaban en la triste resistencia a considerarse vagabundos. Náufragos del asfalto, pies pesados y cabeza gacha. Caminaban abrazados, casi soportándose mutuamente el peso del otro, casi sin querer no se dejaban, casi sin querer pretendían olvidarlo todo.
Habían pasado dos meses, y ya incluso bromeaban al centro de la inmundicia y el abandono. El humor cura hasta la muerte.
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